Welcome to WordPress.com. This is your first post. Edit or delete it and start blogging!
-
Entradas recientes
Archivos
Categorías
Meta
Welcome to WordPress.com. This is your first post. Edit or delete it and start blogging!
1 Santiago, servidor de Dios y de Cristo Jesús el Señor, saluda a las doce tribus
dispersas en medio de las naciones.
2 Hermanos, considérense afortunados cuando les toca soportar toda clase de pruebas. 3 Esta puesta a prueba de la fe, desarrolla la capacidad de soportar 4 y la capacidad de soportar debe llegar a ser perfecta, si queremos ser perfectos, completos, sin que nos falte nada.
5 Si alguno de ustedes ve que le falta sabiduría, que se la pida a Dios, pues da con
agrado a todos sin hacerse rogar. El se la dará. 6 Pero hay que pedir con fe, sin vacilar, porque el que vacila se parece a las olas del mar que están a merced del viento. 7 Esa gente no puede esperar nada del Señor, 8 son personas divididas y toda su existencia será inestable.
Santiago comienza su carta haciéndose ver como servidor de Cristo Jesús, y a la vez trata de hacer referencia en que no hay distinción en las doce tribus, sino que para él, todas las tribus tienen el mismo valor existencial; al igual que en nuestro entorno, todos los hijos de Dios somos iguales.
Cuando hablamos de prueba a veces es importante saber que la gente que no ama a Dios, no es prueba la que recibe cuando enfrenta problemas, sino que es el consecuencia de actuar sin tener en cuenta a Dios en su vida. Mientras que los cristianos, los problemas vienen como resultado de probar nuestra fé. Sino recordemos lo que pasó con Abrahán: Dios le pidió en sacrificio a su único hijo, para conocer si verdaderamente confiaba en el y la promesa que le había hecho. Entonces la vida del cristiano se ve invadida de problemas (no en todos los casos) y estos Dios los permite, no con el objetivo de hacernos pasar mal, sino con la finalidad de incrementar nuestra fé y a la vez de perfeccionar nuestro estilo de vida, nuestra vida cotidiana, o hasta hacernos conciencia de que no debemos someternos a los placeres de este mundo, sino trascender y vivir como ciudadanos de el cielo, no de la tierra.
En estos casos de prueba, existen ocasiones que no sabemos que hacer o nos sentimos tan acorralados que nos falta la sabiduría. Santiago, hace muy buen énfasis en esto, pues indica que debemos pedírsela a Dios. Es importante tener una vida de oración, donde le expongamos nuestros problemas a Dios, le digamos que tal pasamos el día, si realizamos muy bien el trabajo o el estudio, lo que esperamos para el nuevo día, saberle expresar nuestro sentir hacia su iglesia, hacia nuestra familia, etc.
Además, Santiago hace ver que tan importante es la fé, ya que quien duda de la grandeza de Dios, no tiene fé, sino que es una creencia vacilante. Y hace un comentario bastante tajante, indica que quien duda de Dios no espera nada de Dios y por tal situación, su personalidad no le permite estar unido a una situación en especial (por ejemplo: las personas adulteras, son personalidades inestables y no se sienten bien con solo una persona sino buscan estabilidad en otras relaciones y no la consiguen porque su búsqueda es vana) y agrega que toda su existencia será inestable. No habrá un gozo pleno para quien no tiene fé, sino que constantemente buscará alegrías y no las encontrará o las encontrará pero en formas equivocadas (alcohol, drogas, etc.) pero al finalizar estas actividades volverá a sentirse vacío porque no tiene estabilidad en su existencia.
En conclusión, estos primeros versículos de la carta de Santiago, nos invitan a sobreponernos ante los problemas con sabiduría, si no se tiene, pedirla a Dios constantemente. Así con la sabiduría de Dios podremos determinar nuestras pruebas y utilizando la fé como herramienta esencial del cristiano, salir victoriosos de cualquier prueba y a la vez nos ayudará a ser mejores cada día. Pero es necesario tener estas dos características : Sabiduría (de Dios) y Fé (en Dios).
Que Dios te bendiga hoy y siempre!
Autor: Carlos Ernesto Hernández Dltn
Fuente: http://carlitoszaaparaweb.spaces.msn.com
Muchas personas, cuando se habla de compromiso, tienden a fruncir el ceño o hacer mala cara como en señal de reprobación o desacuerdo con lo que se les pide. Pero muy pocas veces, dentro de la iglesia, nos ponemos a pensar que quien nos pide un compromiso cristiano y humano con nosotros mismos es Jesús de Nazaret. El mismo que un día tomo el compromiso de morir en una cruz por nuestros pecados y pago las culpas de todas nuestras rebeldías (Is 53, 6).
Es importante reconocer a que hemos venido a este mundo, si a gozar de sus perversiones (que en verdad no es un gozo duradero o que permanezca estable) o a servir a Dios, tal cual Él lo hizo cuando visitó esta tierra. Si hemos sido creados a su imagen y semejanza, que mensaje podemos encontrar desde el principio de nuestra creación. El mismo hijo de Dios, Jesucristo Nuestro Señor, se hizo hombre, semejante a nosotros en todo, menos en el pecado (Heb 4, 15); lo cual constituyó un gran camino a seguir, de ser tal y como Él lo es.
Ahora es momento propicio para preguntarnos en que estamos comprometidos con Nuestro Dios. Todos queremos ser salvos, siempre y cuando no cueste tanto sacrificio la salvación. Pero al igual que muchos de nosotros, la vida se hace dura, tal como a Jesús de Nazareth. Cada día, cada hora, cada minuto es especial para poder llegar a comprender los grandes campos del apostolado que podemos desarrollar en nuestra casa, en nuestra tropa de amigos, en nuestro grupo juvenil, en nuestra comunidad; siempre imitando las enseñanzas del Maestro, aceptándolo como lo que es, Nuestro Salvador, Nuestro Redentor, Nuestro Dios.
Nuestro compromiso debe ir inseparable de nuestra vida cotidiana, en todo momento debemos recordar que Dios nos exige muchas cosas, que si queremos compartir con Él la gloria de la resurrección, debemos compartir su misión, esa misión que nos dejó a todo bautizado, sin excepción alguna; de ir por el mundo proclamando la buena nueva de salvación a toda criatura. Tal como lo hizo Santiago apóstol, San Nicolás de Mira, San Francisco de Asís, así como también nuestro mártir salvadoreño (a quienes muchos ya lo llaman: “San Romero de América”) Monseñor Romero, que fue un fiel pastor de la Iglesia en nuestro país y que no se dejó influenciar por corrientes idealista en contra del evangelio de Jesucristo. Es importante seguir su ejemplo y no dejarnos quitar como iglesia, la figura de Monseñor Romero, ni permitir que la manchen con insultos a su integridad como hombre de Dios.
Debemos plantearnos la interrogante: ¿Qué esta haciendo Dios por nosotros? Y ¿Qué estamos haciendo por nuestro Dios? Si lo que estamos haciendo hasta el momento por Nuestro Dios es suficiente o necesitamos poner mas de nuestra parte, si necesitamos ser mas entusiastas, mas lectores de la palabra, si necesitamos ser mas colaboradores, mas personas de oración, si necesitamos dar mas de nuestro “valioso” tiempo, si necesitamos ser mas participativos, mas amantes de la Eucaristía, si necesitamos ser mas solidarios, mas íntegros en nuestro hablar, sentir y pensar, si necesitamos tener mas seriedad dentro de nuestro ministerio (sea cual sea que desarrollemos), si necesitamos tener mas y mejor madurez espiritual; para no dejarnos llevar por pequeños problemas, por pequeños tropiezos, para que a la primer caída no nos quedemos en el suelo, sino que a ejemplo del Maestro, nos levantemos y sigamos caminando para alcanzar la vida eterna, esa misma vida que Jesús nos ha ofrecido.
Al final, si necesitamos corresponder de una mejor forma a lo que Dios esta haciendo por nosotros, y que ha venido haciendo desde antes de nuestra concepción en el seno materno. Debemos convencernos que ya no somos mas del mundo, si no que el Maestro nos eligió de en medio del mundo para que por nosotros demos gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, por los siglos de los siglos…..
Y tu que vas a hacer?……