¡Después del día, viene la noche!
Existe en nuestro medio un dicho muy conocido en los momentos que estamos atravesando penurias, desconsuelos o problemas que agobian nuestra vida: “después de la tormenta, viene la calma”. Y no esta mal dicho, solo que muchas veces solo sabemos esperar las bendiciones al estar atravesando malos momentos; pero nunca o casi nunca pensamos en que cuando estamos atravesando bondades, luego vendrá alguna prueba o penuria.
En esta semana comenzamos con pie derecho al culminar nuestro retiro de jóvenes y es importante saber que, en este momento, será cuando nos tengamos que enfrentarnos a los verdaderos problemas que nos aquejarán como cristianos renovados con la fuerza del Espíritu Santo. Pero que no podremos hacer nada solos, sino en conjunto con Nuestro Señor.
Hay un predicador bautista que dice: “cuando estoy pasando penurias, no me preocupo porque se que Dios esta luchando junto a mi contra el problema. Me preocupo cuando no tengo ningún problema, porque lo que viene encima no se si lo voy a poder atacar por mi propia cuenta, o si me dará tiempo de poder acordarme que Dios no me abandona y que luchará por mi”.
San Pablo lo diría mas cortito: “Si Dios conmigo, ¿Quién contra mi?” (Romanos 8, 31b); Pero podemos ver la contraparte de esta cita Bíblica: Si Dios no esta conmigo, seré un fracaso porque todos me atacarán y con mis propias fuerzas no podré vencer. Solo en Él podemos vencer todo lo que se nos venga encima, porque Dios ya ha vencido al mundo (Juan 16, 33c), y solamente en Él somos mas que vencedores (Romanos 8, 37b).
Pero acaso tendremos que ir y creernos los superhombres y mujeres? Pues no, debemos de ser pacientes, debemos de saber esperar, tanto las bendiciones como los problemas; y estar alertas porque no sabemos, ni el día, ni la hora que nos atacarán. Por lo tanto hay que ser consientes que en cualquier momento podemos caer en vanidades, en contradicciones, en descontrol, en desánimos, en tensiones y muchas cosas mas; pero lo que debemos recordar mas aun es que Nuestro Dios, ya nos ha perdonado y que si es posible lo volverá a hacer.
Este es uno de los mas graves problemas de los cristianos renovados, que cuando caen en penuria, se sienten el pecador mas empedernido y por ello no vuelve a la Iglesia, pensando en que un coordinador, el sacerdote, un hermano o cualquier laico le va a encarar su error. Pero aunque estas cosas sucedan, Dios siempre nos dice: que nos ama y nos perdona de todas nuestras ofensas, si nosotros también sabemos perdonar a quienes nos ofenden. Dios esta dispuesto a perdonar todos los pecados por grande que nosotros los veamos o los sintamos. Por eso, si llegas a desanimarte en algún momento, recuerda que Dios ya te perdonó, pero tiene que volver a su casa para hacer el acto de amor que Él espera que hagas.
Si conoces a alguien que haya pasado por este mal momento de creerse el mas vil de los pecadores, recuérdale lo anterior. Y si alguien está libre de pecado, que tire la primera piedra. Te darás cuenta que no habrá ni uno, “ni uno”; porque ante Dios todos somos pecadores y todos y cada uno tiene la oportunidad de poder arrepentirse y volver a Él que nos espera siempre con los brazos abiertos, para hacer una fiesta grande en el cielo por nuestro arrepentimiento del corazón.
Quiero terminar esta reflexión recordándote que cada día trae su noche, y que cada noche trae su día; en esta tierra así funcionan las cosas. Pero después de la muerte de nuestro cuerpo, nuestra alma tendrá que experimentar una cosas de dos opciones: 1- Si nos hemos arrepentido y aceptado al Señor como Salvador nuestro, lo hemos confesado con nuestra boca y creído en el corazón, si obedecemos y cosechamos los frutos del Espíritu, entonces será un día eterno, para poder vivir “hakuna matata” sin preocupaciones y en la presencia continua de Dios. 2- Si hemos caminado en bien o no, pero hemos optamos por vivir en pecado, lejos de la congregación de Dios, culpando a otros de nuestras malas decisiones, insertando disensión en los cristianos, obedeciendo a los deseos de la carne; entonces será una noche eterna y con gran llanto y sufrimiento eterno (y eterno, no tiene tiempo, es continuo y sin final).
Deuteronomio 30, 15 Hoy pongo delante de ti la vida y la felicidad, la muerte y la desdicha. 16 Si escuchas los mandamientos del Señor, tu Dios, que hoy te prescribo, si amas al Señor, tu Dios, y cumples sus mandamientos, sus leyes y sus preceptos, entonces vivirás, te multiplicarás, y el Señor, tu Dios, te bendecirá en la tierra donde ahora vas a entrar para tomar posesión de ella. 17 Pero si tu corazón se desvía y no escuchas, si te dejas arrastrar y vas a postrarte ante otros dioses para servirlos, 18 yo les anuncio hoy que ustedes se perderán irremediablemente, y no vivirán mucho tiempo en la tierra que vas a poseer después de cruzar el Jordán. 19 Hoy tomo por testigos contra ustedes al cielo y a la tierra: yo he puesto delante de ti la vida y la muerte, la bendición y la maldición. Elige la vida, y vivirás, tú y tus descendientes, 20 con tal que ames al Señor, tu Dios, escuches su voz y le seas fiel. Porque de ello depende tu vida y tu larga permanencia en la tierra que el Señor juró dar a tus padres, a Abraham, a Isaac y a Jacob.
Advertisement